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10. La Imagen de
Marca
Ahora ya hemos decidido cómo queremos que se
nos perciba. Algo habrá que hacer para
conseguir que, en efecto, se nos perciba
así. Hemos determinado en el Mapa de
Percepción el punto en que está, o queremos que esté, posicionada nuestra
marca. El punto estratégico que más favorece
nuestra acción de conquista. Pero esta
posición no será cierta hasta que la gente, nuestro público objetivo, no
nos perciba precisamente tal como lo deseamos.
Y el que nos perciba así depende de nosotros.
Es la ventaja que tiene el marketing de
marcas. Como diría Sun Tzu, "la victoria puede ser creada". Y mira por
donde, podemos ponernos en condiciones de crear la victoria con sólo
utilizar una palabra en lugar de otra, un concepto en vez de otro.
La cuestión es decidir cómo ha de ir vestida
la marca. La forma de vestir la marca, la
manera de presentarla, es nuestra arma. Al
igual que las personas, que escogemos nuestro modo de vestir según quiénes
van a vernos y en qué circunstancias, así escogeremos para la marca el
atavío para causar exactamente la impresión que deseamos que cause a los
consumidores que nos interesa que la conozcan.
Esto es escoger el arma más adecuada para hacer que nuestra marca reine en
la parcela de la mente que queremos
conquistar. Son vestidos mentales,
psicológicos, motivaciones o motivantes. Podemos elegir aquellos que más
nos convengan. Todos vienen a costar lo mismo.
"Las percepciones de la marca" - según Aaker - "pueden, efectivamente, ser
más importantes que el producto físico". Es en
el posicionamiento donde se cimienta la estrategia de
marca. Tenemos que hacer que ese
posicionamiento sea real. Que ocurra de
verdad. "No intente ser algo que no es",
aconseja David Aaker. Pues vamos a ser algo
que seamos capaces de ser. Esa manera de ser,
ese modo de vestir, que le ponemos a la marca, son las asociaciones.
Las
asociaciones de la marca son lo que hace que ésta se sitúe en el
posicionamiento mental que queremos para ella.
"La selección de asociaciones conducirá todos
los elementos del esfuerzo de marketing - prosigue
Aaker. "Tales decisiones de posicionamiento
determinan no solamente el éxito a corto plazo sinó también la viabilidad
a largo plazo de la marca". Pero hay un
riesgo: "si debe haber una labor de posicionamiento, ¿tendrá la
organización la voluntad y la habilidad de
implementarla?". El General mira a su
alrededor. Las personas que le acompañan en el equipo de creación del
Briefing estratégico adquieren para él en este momento un significado
distinto. Ahora han de convertirse en extensiones de su voluntad y de su
habilidad. A lo largo del proceso que llevamos
recorrido para la elaboración de una estrategia de marca, estas personas
han sido útiles por sus opiniones, por sus preguntas, por su visiones
diversas que enriquecieron la contemplación y el análisis de los datos
desde distintos puntos de vista profesional. Para los pensamientos del
General han sido como un frontón, un frontón con jugadores expertos y
especializados. Pero esa experiencia y esa
especialización las necesitará desde ahora el General para ir más allá del
consejo y de la consulta: estas personas van a ser la garantía de esa
voluntad de posicionamiento, y van a hacer ejercicio de su habilidad para
convertir los planes en hechos. Hasta ahora,
preparar una estrategia ha sido reflexión.
Ahora ya es acción. El papel de los expertos y
los técnicos es muy importante en este momento de la reunión: sin ellos
dificilmente se podría seguir avanzando en esa selección de asociaciones
que definirá cualquier expresión que tenga la marca y que impregnará
cualquier presentación de la misma, cualquier comunicación, cualquier
mensaje. "El General escogió a unos hombres
que, ellos, sacaron partido de la situación", dice Sun Tzu.
Y es Maquiavelo quien, en pocas palabras, nos
describe la escena que estamos viviendo y asigna a cada cual el papel que
le corresponde: "Debe el príncipe mostrarse amante de los talentos, siendo
generoso con los hombres destacados, y honrando a los que sobresalen en
cualquier arte. Eligiendo a hombres sabios, y solo a ellos debe dar libre
arbitrio para que le digan la verdad, y escuchar sus opiniones, y después
deliberar por sí mismo y actuar a su manera".
Esa misma actividad de trabajo de los expertos la evocan Ries y
Trout: "Aunque el General de marketing posee
una mente abierta para escuchar todos los puntos de vista, en determinado
momento debe tomar una decisión. "Las personas
de dentro (de la empresa) se pueden enamorar muy facilmente de sus
productos o servicios". Y esto podría sesgar
gravemente la selección de las asociaciones para la marca que debemos
realizar ahora. Muy claro resulta el proverbio chino para expresar este
riesgo: "No confundas, jinete, el galopar del
caballo con los latidos de tu propio corazón".
Las asociaciones no tienen por objeto acariciar el ego de quien ofrece la
marca, sinó satisfacer las necesidades del ego de quien ha de
comprarla.
Hay
dos precauciones especiales a tomar a la hora de vestir la
marca:
La primera, ver que no esté ya vestida. Es
decir, que la marca esté ya en el mercado, y ya tenga una imagen y una
personalidad, sea porque se las hayamos dado, sea porque las ha obtenido
por el simple hecho de estar ahí, y de en dónde se suelan ver sus
productos, y de cómo es, y de quién la usa, y de cómo ha sido su
comunicación, y sus precios, y sus promociones, y etcétera. Es a partir de
ello que hay que trabajar, y los expertos evaluarán en cada caso si
conviene partir de esa situación de hecho (cuyas caracteríaticas ya
analizamos en otro momento de la reunión estratégica), o si hay que hacer
evolucionar esa imagen con matizadas nuevas asociaciones, o si hay que
potenciar o debilitar, o eliminar, las asociaciones existentes, en una
táctica de comunicación claramente reposicionadora. La segunda precaución
previa es tener conciencia de cuáles son las asociaciones que caracterizan
la categoría de productos en la que se mueve nuestra marca. Porque por un
lado conviene conservar algunas de las asociaciones que sean comunes en la
categoría ya que, si nos presentamos de una manera muy diferente, el
consumidor podría no relacionar nuestra marca con las sensaciones y con
los beneficios a los que está acostumbrado.
Pero por otra parte, como dice Aaker, "si no hay nada diferente en nuestra
marca, los consumidores no tienen ninguna razón para preferirla frente a
las otras. El error fatal es hacer una entrada de imitador (me
too)". No es nada
sencillo. "Se llama genio a la capacidad de
obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo", dice Sun
Tzu. Y esto se encauza con la elección de las
asociaciones con la que saldrá vestidita nuestra marca.
Las asociaciones pueden no ser más que una.
Cuanto más sencillo y afilado sea el concepto que sirva para proclamar el
posicionamiento, mejor. Sin ninguna
asociación, no hay marca. Y si no hay marca, no hay nada que posicionar. Y
sin nada que posicionar no hay marketing. Dos
asociaciones, o más si hacen realmente falta, pero cuidado: lo sencillo
tiene ventaja. Nos previene Balzac de que "al
lado de la necesidad de definirse se encuentra el peligro de
embrollarse". Mientras hablamos en la reunión
haremos listas de asociaciones, pero lo que finalmente anotaremos en el
chart será muy poco. O sea, algo capaz de ser
mucho. Por suerte - como vimos hace ya rato al
analizar el mercado - es muy probable que descubramos con alegría que
ninguna marca adversaria está bien vestida con unas asociaciónes claras y
correctas. En este caso nos habrán dejado libre el espacio de lo obvio, de
lo que la gente anda buscando recibir al acercarse a la categoría de
producto. Puede , en cambio, que el
posicionamiento competitivo que sintamos la necesidad de elegir obligue a
nuestra marca a salirse de tal modo de las asociaciones características
que definen la categoría de producto que tengamos que crear una nueva
categoría de producto. "Debemos examinar tanto
el mundo que vemos como el cristal a través del cual vemos el mundo, ya
que ese cristal da forma a nuestra interpretación del mundo, - dice
Covey. "Experimentamos un ¡eureka! cuando
vemos de otro modo la cosa o situación. "Es
como si en nuestro interior de pronto se encendiera una
luz". Paco Fernández-Payán es un General que
sabe de esto: haciendo que el Avecrem pasara de ser un "caldo" para entrar
en la categoría de producto de las "especias".
O reposicionando el Sopinstant al distanciarse de la hegemonía de la
asociación "fácil de preparar" y adoptar la de "para los muy soperos"
(sacando provecho de un dato perdido de los estudios de mercado que decía
que en muchas casas hay una persona que quiere caldo cada día, y no lo
puede tener porque el resto de la familia no está en
esto). "Cuando la publicidad añade atributos,
y de este modo transforma el proceso de decisión, también transforma la
experiencia de usar la marca", resumiría William
Wells. Para esto es para lo que están los
publicitarios. "Sólo motivan las necesidades
no satisfechas", según Covey, (quizás en la misma línea de Julio César:
"por lo general los hombres creen facilmente lo que
desean"). Con las asociaciones no se trata de
cambiar la mente de la gente: esto suele ser muy caro e
incierto. Se trata de adaptar nuestro producto
a lo que la gente piensa. O mejor dicho, tiene
dentro. O, dicho de otra manera,
siente. "El oportunismo es el signo que
distingue al sabio", dijo Confucio. Para
Spencer "en fin de cuentas, la opinión es determinada por el sentimiento y
no por el entendimiento". Ese vestido que
tenemos que ponerle a la marca lo va a llevar siempre. Unas veces lo
mostrará por medio de palabras y otras por medio de imágenes, porque es un
concepto. Para esto es para lo que están los
publicitarios. "La publicidad es una mentira
que dice siempre la verdad", según Jacques
Séguéla. Ya nos advertía Aristóteles que la
retórica es "la facultad de descubrir especulativamente lo más indicado
para persuadir. "La retórica opera con
categorías de verosimilitud y conveniencia", aunque "la verdad tiene por
naturaleza más fuerza que la falsedad", o sea que no nos pasemos de listos
porque no estamos solos y nuestros competidores andan buscando nuestros
puntos débiles. "No contar con que el enemigo no acuda - advierte Sun Tzu
- sinó confiar en tener los medios de enfrentarse; no contar con que el
adversario no ataque, sinó confiar en poseer lo que no pueda ser
atacado". Para esto es para lo que están los
publicitarios. Porque dificilmente lo
ventajoso que tengamos en nuestro producto, no lo tienen también los
productos con los que nos enfrentamos. Y sin
embargo necesitamos que los consumidores compren nuestra marca, y que sean
fieles a nuestra marca. "Si los clientes
compran por los atributos de nuestro producto - el precio, la facilidad,
las características objetivas, dice Aaker- es que son indiferentes a los
valores asociados". "Y esos valores subjetivos
no son menos reales que los tangibles", escribe James Webb
Young. Añade Kenichi Ohmae: "Es absurdo basar
las estrategias sobre el supuesto de que el producto puede lograr una
superioridad competitiva". Lograr o mantener,
que viene a ser lo mismo. El valor de la
marca.
LA
CALIDAD PERCIBIDA
La calidad percibida es un capítulo especial de
las asociaciones que dan valor a la marca. Se
pregunta Aaker de qué atributos echan mano los clientes para juzgar la
calidad en nuestros productos y los de la competencia. Cuáles son los
signos que usa la gente para suponer o reconocer esa calidad.
Se pregunta si medimos sistematicamente esa
situación. Cómo cambia en el tiempo y por qué.
Cómo puede fortalecerse. O variarse: ¿Se pueden crear otros indicadores de
calidad percibida?. ¿Es correcto el suministro
de calidad que proporcionamos en el producto?.
¿Está relacionada la imagen de nuestra marca con su calidad percibida?.
¿Hay que relacionarla?. ¿Hay que modificarla, desviarla, aumentarla,
eliminarla?. ¿Es la calidad percibida
adecuada a nuestra política de precios, de distribución, de target y de la
estrategia que estamos elaborando?. Y
finalmente, ¿puede comunicarse de una manera
creíble?. Teniendo en cuenta que la calidad
percibida es una asociación "relativa": Más
que de la satisfacción objetiva, la calidad percibida depende de las
espectativas de satisfacción que tenga el cliente al comprar, y que se las
puede estar sugiriendo el nivel de precio, o la imagen, o el que las
promesas concretas que hagamos sean pertinentes, o el aspecto, los
ingredientes, etcétera. La calidad percibida tiene por lo tanto su
importancia en el momento de establecer los atributos asociados que
determinan el posicionamiento de nuestra
marca. Por ejemplo, puede que las exigencias
de calidad percibida que siente el comprador para un producto de marca
sean diferentes a las de uno vendido al granel, o con marca de
distribución, o para un producto importado, o de oferta. Por esto, deben
ser considerados todo los tipos de adversarios al posicionar y vestir de
asociaciones a nuestra marca.
LAS
ASOCIACIONES
Las asociaciones están vinculadas a la fuerza
misma de la marca: o la frenan, o la sirven. Y si ni la frenan ni la
sirven, ¿qué están haciendo ahí?. Las
asociaciones sirven para proporcionar al cliente "un juego compacto de
información", que diferencia, que proporciona la razón de compra, que crea
actitudes, sentimientos favorables, hacia la
marca. Unas veces las asociaciones sirven para
destacar atributos del producto o servicio.
Pero, puesto que este vestido de asociaciones tiene que adornar la marca a
lo largo de los años, Aaker se muestra partidario de seleccionar
asociaciones basadas en intangibles ( como "lider tecnológico", "comida
sana" ) que son menos vulnerables al paso del tiempo y a los ataques de la
competencia. O asociaciones que se refieran al
uso, al beneficio al cliente, a las características del usuario que ha de
comprar la marca, al estilo de vida, a la
personalidad... A veces la asociación más
clara para el público puede ser ya no un adjetivo o un símbolo, sinó otra
marca. Es decir, un nombre que lleva consigo su propio vestido
posicionador, su personalidad, su imagen, sus asociaciones, todo lo cual
aporta a nuestra marca, quien a su vez presta toda su fuerza y sus
características en una operación conjunta de
"co-branding". Ahí tenemos el "helado Frigo de
Danone", porque para Frigo es más rico en asociaciones decir Danone que
decir yogur. O el helado "Nestlé - Camy -
Sveltesse", en cuyo envase en vez de texto hay marcas, caca una de las
cualidades describe asociaciones que se aportan al producto: describen la
garantía de Nestlé, el carácter lúdico de un verdadero helado Camy y las
propiedades dietéticas de Sveltesse. Es decir,
suman el uno al otro la clientela fidelizada de cada marca, en un paquete
que incluye la suma de todas las percepciones relacionadas con el valor de
marca de ambas. O el Häagen-Dazs de
Bailey's. (El propio nombre de Häagen- Dazs
posee la asociación exótica de lo blanco, frío y lácteo correspondientes a
un lejano país nórdico. Pero realmente no es el nombre de nada ni de
nadie, sino una palabra inventada estrictamente por sus riqueza
posicionadora). Las marcas pueden acarrear
también sus asociaciones para dar lugar a las lucrativas - y a veces
peligrosas - extensiones de línea. Lucrativas,
por aquello de que una marca es un capital, y suele ser más inmediatamente
rentable explotarla y desparramarla en el punto de venta que lanzar una
marca nueva. Pero las extensiones de línea son
también peligrosas porque un fallo en un producto puede arrastrar a los
demás productos de la misma marca. Y bien, el
chart está ya casi rellenado. Hamos
seleccionado las asociaciones de la marca.
Para dejar perfilada la imagen de marca ya sólo nos falta una intuitiva
reflexión acerca de cómo habla, como se presenta, como se interrelaciona
con el consumidor. Estamos refiriéndonos a la personificación.
LA
PERSONIFICACIÓN
"Realmente traté de ponerme en su pellejo. Traté de verbalizar sus
necesidades y preocupaciones, y él empezó a abrirse" - declama Covey. Así
es como nos habla de la empatía: "En vez de
proyectar nuestra propia autobiografía y dar por supuestos ciertos
pensamientos, sentimientos, motivaciones e intrepretaciones, abordamos la
realidad que está dentro de la cabeza y el corazón de otra
persona". Esto solo puede hacerlo una persona
de verdad. De
verdad. Como en las obras de teatro.
Los personajes son creíbles, se sostienen,
les conocemos, son previsibles. Así de
verdadera ha de ser nuestra marca.
Estratégicamente. Para expresarse en todo lo
que sirve para comunicar, la publicidad, las promociones, los envases,
todo. ¿Cómo es
Antonio?. Bromista, algo
presumido. ¿Y Susana?. Minuciosa, seria,
sensual. ¿Enrique es como Susana?.
No: Enrique es irónio, pero
servicial. Avaricioso, charlatán, goloso,
metafórico... Pecados y figuras de la
retórica, y alguna que otra virtud. Los
pecados - por presencia o por ausencia - nos sirven para imaginar qué es
lo que le tienta, desde que perspectiva ve el mundo una persona, digo, una
marca. Pascale Weil ha llegado a la conclusión, facilmente verificable, de
que todos los anuncios intentan seducir con algúno de los 7 pecados
capitales: el orgullo, la lujuria, la envidia, la gula, la avaricia, la
cólera y la pereza. Si una marca es avariciosa
(promocional, ofertera, especuladora), la reconoceremos siempre tal como
la recordamos. No es razonable que un día nos comparezca con un carácter
lujurioso o perezoso. No es comprensible que la personalidad de una marca
cambie de la noche a la mañana. Y, desde
luego, las figuras de la retórica definen la manera que tiene de
expresarse la persona, digo, la marca. Una marca puede ser aficionada a
emplear paradojas, ser razonadora, meticulosa, dialogante, adjetivadora,
exagerada, ambigua, parabólica, eufemística, sarcástica...
Si,
cada marca ha de ser siempre como es, y hablar como habla
siempre. Como hacen nuestros amigos de carne y hueso.
Definir estos rasgos amplios de la personalidad
va a hacernos estar seguros de que en el futuro la marca esté bien
perfilada, sea distinta, coherente, continuada,
conocida. "Lo que somos puede transmitirse con
una elocuencia mayor que lo que digamos o hagamos. Hay personas a las que
tenemos una confianza absoluta porque conocemos su carácter - nos habla de
nuevo Covey. "El modo en que vemos las cosas
es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos".
Hasta el punto que el día que no nos
expresemos de acuerdo con nuestro sutil, pero conocido, modo de ser, la
gente se diga "anda, ¿pero a qué le pasa hoy a esta
Marca?". Ese día significará que tenemos una
marca.
Notas acerca del CHART nº 10
La Fuerza
de la Marca: Este Chart recoge una Decisión Estratégica. Por lo tanto su
contenido tendrá carácter permanente y deberá ser respetado en todas las
utilizaciones y comunicaciones de la marca. De hecho establece las bases
en las que se cimentará el Valor, - y por lo tanto la Fuerza - de la
Marca. Servirá de guía acerca de los significados, las características y
los atributos asociados que forman la Imagen de la Marca, y que por lo
tanto estipulan la relación del consumidor con los productos o servicios
amparados por nuestra marca.
Calidad
percibida: Percepción que tendrán las personas acerca de las
espectativas de satisfacción por la compra de los productos, por el hecho
de verlos apoyados por nuestra marca.
Asociaciones: Conceptos que contribuyen a crear una
identificación entre aquello que significa la marca y aquello que es, o
busca ser, el cliente.
Personalización: La manera de ser de la marca, al recordarla
como a una persona amiga.
Imagen de
la Marca, para Posicionarla en relación a otras marcas: Cualquier
directivo de marketing de la empresa, o técnico o experto que en el futuro
tenga que colaborar en algún trabajo para la marca o el producto, deberá
poder entender, a través de lo que anotemos en este apartado, qué papel
desempeñan los rasgos de personalidad, atributos o calidad percibida que
han sido seleccionados precisamente para hacer que la marca se sitúe en el
Posicionamiento que le hemos dado en relación a las otras marcas con que
competimos. |