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Introducción
Las estrategias solo sirven para ganar
Selecciona a tu Enemigo. Lo más valioso para
nuestra estrategia de marca es un buen enemigo sobre el que lanzarse.
Aquel con el que, según señala Cleary,
podamos conseguir el máximo haciendo lo mínimo.
Unas veces habrá que luchar cuerpo a cuerpo,
pero no siempre. Más bien trataremos de evitarlo, esforzándonos en
encontrar la forma de ganar sin luchar. Como
en el ajedrez. Urdiendo unas jugadas que nos
den la victoria cantada. Y no dejando de
pensar los pasos posibles, las reacciones probables de la competencia, y
las maneras de defendernos de ellas y de convertir los problemas en
oportunidades para el mercado de nuestros productos.
Tal como nos lo explica Maquiavelo:
"Filipómenes a menudo se detenía y razonaba:
Si los enemigos estuvieran en aquella colina, y nosotros nos encontráramos
quí con nuestro ejército, ¿quién tendría ventaja?.
"¿Cómo se podría ir, observando las reglas de
la táctica, a su encuentro?. "Si quisiéramos
retroceder, ¿cómo tendríamos que hacerlo?.
"Si ellos retrocedieran, ¿cómo lo haríamos para seguirlos?
"... de modo que gracias, a estas contínuas
reflexiones, al guiar sus ejércitos nunca podría sobrevenirle accidente
alguno cuyo remedio no tuviera previsto".
Esto es búsqueda, esto es estudio. Y esta
búsqueda y este estudio es lo que nos proponemos recorrer metódicamente al
elaborar el Briefing de la actuación publicitaria que proyectamos.
Empezamos por la definición de los objetivos
que se haya señalado la empresa para la marca.
A continuación buscamos datos que nos sean
útiles. Diseñamos cuadros, o "charts", donde
podamos colocar de manera sistemática el resumen de la información
seleccionada. Luego vendrán los charts
correspondientes al análisis, la reflexión acerca de lo que sabemos.
Para finalmente llegar a tomar las decisiones
que nos permitan rellenar el cuadro matriz: el Eje estratégico que sirve
de referencia a las diferentes acciones tácticas de la estrategia.
Pero, ¿cómo se hace una estrategia?.
¿Cuál es la actitud, cuáles son las
cualidades, cuál es la mentalidad del estratega?.
De nada sirve prepararlo todo para hacer una
estrategia, si luego no sabemos que hay que hacer para hacerla.
Hay una serie de autores básicos que tomamos
como guía y con los cuales hemos establecido ya unos primeros contacto. A
Maquiavelo le juntamos dos clásicos de la estrategia que siguen estando
vigentes hoy en las academias militares: Karl von Clausewitz y Sun Tzu.
Su sabiduría está avalada por una garantía
muy especial: del acierto de sus criterios estratégicos no dependía el
ganar unos puntos Nielsen, sinó que se jugaban su propia vida. Su guerra
es una guerra con sables y pólvora. De ahí
que preparen sus decisiones con gran precisión. "Si las leyes de la guerra
no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla", dice
Sun Tzu. Las estrategias son para ganar. No
se puede perder, en ningún caso. En nuestras batallas no hay sangre, pero
hay sudor y lágrimas. Nuestro negocio debe moverse con seguridad en el
ambiente tempestuoso y cambiante. Esto es difícil.
Pero es también muy bello. Estimulante.
Las victorias en el mercado
son verdaderamente victorias; pensadas, planificadas,
decididas por el directivo de marketing. Acarician el
ego.
Algunos estrategas de marketing son ya
seguidores de los estrategas militares. A Kenichi Ohmae se le reconoce la
influencia de Sun Tzu, y Ries y Trout han aportado en sus libros dos ideas
fundamentales procedentes de la lectura de von Clausewitz:
- la diferenciación entre luchar a la
defensiva o a la ofensiva, - y la distinción
entre estrategia y táctica, una manera eficaz de aclarar las ideas, y
entender qué estamos haciendo y qué papel representa cada acción que
llevemos a cabo, dentro del conjunto de nuestro plan.
Con Ries y Trout, nos encontraremos en el
camino con otros autores. A veces, con asiduidad, un David Aaker,
referencia obligada como estudioso y clarificador del valor de la marca.
Pero en la organización del trabajo para
diseñar una estrategia pocas cosas son tan eficientes como los libros
internos de sistema de métodos de las Agencias de Publicidad.
Son libros que no están en las librerías,
pero que constituyen la espina dorsal de la eficiencia de la aportación de
las agencias a los directivos de marketing de las empresas.
Son libros llenos de ciencia, de orden, de
clarificación de conceptos, pero también de pragmatismo. Porque son libros
escritos, y constantemente actualizados, para asegurar de una manera
práctica que las cosas se hagan bien en cualquier oficina de aquella
agencia, en cualquier parte del mundo. Las
agencias: empresas especializadas en estrategia de marketing de marcas.
Porque la creatividad que vemos en los
anuncios no es, recordémoslo, más que la punta del iceberg y la
consecuencia de una colaboración personalizada y sólida de la agencia con
el anunciante. Si el anunciante quiere.
Pero sigamos:
Una cosa tenemos clara ya: la estrategia no se orienta hacia una idea
genérica de "obtener más ventas de nuestro producto o mayor conocimeinto
de nuestra marca", sinó sobre cuál enemigo vamos a seleccionar para vender
en vez de que venda él. Así de claro. Si
observamos el mercado es para conocer qué productos se venden y quien los
compra, o los puede comprar. Y tratar de
averiguar por qué. Saber qué marcas hay, que
significan, y si son mayor o menormente apreciadas.
Y tratar de descubrir por qué.
Saber cuál competidor es realmente
amenazador, cuál nos está haciendo daño, qué flecos del mercado son
facilmente conquistables porque no hay nadie que realmente los custodie, o
si el sistema de dominio de quien las custodia presenta fisuras débiles. O
qué caminos debemos evitar, por fáciles y obvios que parezcan, porque ahí
hay alguien que los guarda sólidamente fortificados.
No podemos dejar que se nos vaya de la cabeza
la verdad de que, por bueno y único que sea nuestro producto, y por
necesario que resulte, a sus posibles compradores no se les aumenta
automáticamente el sueldo para que puedan adquirirlo, sinó que seguirán
teniendo el mismo dinero, y con ese dinero deberán dejar de comprar otra
cosa que compraban, para comprar lo que nosotros les proponemos que
compren. ¡Dejarán de comprar el producto del
competidor o tendrán que dejar de comprar algo que no tiene nada que ver!.
Así que nuestro enemigo más peligroso, o más
débil, a menudo ni siquiera está entre los competidores de nuestra misma
categoría de producto. Del mismo modo que
nuestra conquista quizás no deba iniciarse avanzando directamente hacia
nuestro objetivo. Esto suele ocurrir. Sencillamente, porque no estemos en
las mejores condiciones para ganar atacando de frente.
"Las estrategias
militares", dice Sun Tzu, "significan escoger la manera más
ventajosa para atacar".
"Combatir cuesta abajo, nunca cuesta
arriba". Para escoger la manera más ventajosa
para atacar, no deberíamos quedarnos en la simple observación de datos de
mercado. Estos nos pueden hacer imaginar las posibles decisiones de las
empresas competidoras, pero no olvidemos que las decisiones las toman
personas, directivos; no entes, empresas. "La
dirección, después de todo, está formada por personas, y son éstas las que
hacen que un negocio tenga éxito, no los planes", nos recuerda Ohmae.
Necesitamos datos sobre esas personas.
No solamente curriculums.
No solamente un anecdotario de hechos que han
protagonizado. Que si, que todo lo que
podamos saber es útil, pero cuanto más profundamente conozcamos su alma
mejor. En estrategia vale lo que ayude a
prever los movimientos y reacciones de los demás, para no equivocarnos en
la elección del enemigo. "El enemigo que
actúa aisladamente, - dice Sun Tzu - que carece de estrategia y que toma a
la ligera a sus adversarios, sin valorar la situación, inevitablemente
acabará siendo capturado". Y prosigue: "Los
generales que son derrotados son aquellos que (...) no seleccionan sus
tropas según los niveles de preparación de las mismas". Y con ello apunta
a otro aspecto del estratega: No solo es
crucial la decisión de contra quién se combate, sinó también la de con
quién se combate. La misma elección de los
propios colaboradores, de los consultores o de la agencia de publicidad
debe ser hecha pensando en que a los especialistas en la construcción y la
comunicación de la marca no nos conviene dejarles rondando en la
superficie de los temas, sino que tienen que tener la capacidad y la
obligación de penetrar a fondo y creativamente en el trabajo estratégico.
Hará falta. Y quien crea que los
colaboradores que ha seleccionado no pueden, es sencillamente porque no
seleccionó a la tropa que necesita. |